Los palangristas compiten

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Por: Miguel A. Jaimes N. – M sc. Ciencias

Martes, 27/04/2010 08:07 AM

El periodismo venezolano está secuestrado por una turba de voceros cada uno asignado en diversos espacios de la comunicación opositora, todos resaltan finura, para esconder sus bajezas.

Este drama lo desarrolla muy bien el locutor Nelson Bocaranda Sardi, a quien se le es imposible ocultar su irrespeto y burlas hacia las mujeres, actividad desarrollada abiertamente por el apoyado de los medios de comunicación, quienes trasmiten a todo parlante infamias contra las mujeres, haciendo que las mismas se vean muy normales.

Bocaranda babea a algunos seguidores con su excelente disfraz de finísimos dotes, con él aprenden de viajes, comidas, vinos, fastuosos restaurantes, buenas normas, finos estilos que disimulan su odio, todo un modelo en el juego de las palabras, muy bien combinado con sus disecciones, cabello engominado, minucioso y pomposo estilo preparado para agredir al género femenino.

Recordemos cuando fue echado a empujones de Venevision y en la botazon que recién hubo en el Diario El Universal apenas logro llegar a un acuerdo, aportar de su peculio el 50% de lo que cuesta publicar su solemne columna de Runrunes.

Que interesante resulta escuchar al final de cada tarde a este abuelo, todas sus conjeturas, datos, embustes, chismes, maledicencias, cualquier gusto le apunta a la extravagancia, chabacanería, intenta ordenar sus galimatías, tratando de hacer sentir que Chávez se va, que hoy no cae, pero le quedan horas.

Le es imposible disimular su odio contra la recién nombrada Ministra de Comunicación e Información, su patético rostro delata su furia, entonado con la señorita que le acompaña en el programa, haciendo fiesta y risas con sus inentendibles ofensas.

Su despliegue lo acompaña con su twitter lleno de los últimos chistes vulgares, machistas, donde ridiculizar a la mujer es el objetivo.

Se le conoce por Bocagrande, esa bromita salió desde el Colegio Nacional de Periodistas, algunos envidiosos no soportan la suerte de sus jugosos contratos que le permiten viajar por el mundo y luego al regresar, restregárselo a sus colegas durante todo el año.

Jura que le quedo muy bien burlarse durante horas de la recién nombrada Ministra de Comunicación e Información, Tania Díaz, repitió hasta el cansancio que era la ministra de la novela colombiana, “Sin tetas no hay paraíso”, que simpático se sentía el imperceptible Nelson repitiendo hasta el agotamiento una y otra vez aquel titulo novelesco, acompañado de la señorita guirigay a la cual se le escuchan escandalosas carcajadas, fiel acompañante de todas las desviaciones de su maestro, el locutor Nelson.

Como chasqueaban y reían con las virtudes de Tania Díaz, aquello fue comidilla en aquel programa radial, los pares de “Comunicadores Sociales”, extasiados, llenos de ojeriza enfermedad, inventando cualquier desviación que hundiera a Tania con todo y ministerio.

Quisiera saber si se atreverían a hacerle una pequeña bromita a Nolia, este se los comería, comentan que contra los programas: Los Papeles de Mandinga y La Hojilla, ni los pesos pesados de la palangre comunicacional les rozan, pero la orden está dada contra las mujeres: abrir diariamente nuevas bacterias que rebajen su integralidad en esta revolución.

Bueno, estos son los gustos de este par, novelas de paramilitares, sicarios, narcos, banalidades, chismes, todo ocultado bajo finos trajes. Me pregunto ¿Qué aprende Bocaranda en tantos viajes por el exterior? Cada vez que regresa no puede disimular sus dilatadas bajezas cuando se entera de los logros de la mujer bolivariana.

http://www.aporrea.org/medios/a99566.html

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