IPC, nueva arma de la gran estafa inmobiliaria

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Por: Miguel A. Jaimes N. (*) – M sc. Ciencias Políticas 

Lunes, 09/03/2009 08:38 PM

Causas de los exagerados precios en la vivienda

Indice de Precios al Consumidor, resulta ser la última novedad para ROBAR a todos aquellos que con esfuerzo propio adquieren una vivienda. Los constructores dueños de obras y empresas que se dedican a vender inmuebles y hasta particulares, han tomado el IPC como una modalidad de impuesto y lo que se utiliza para medir el aumento de algunos rublos, ahora es dedicado a cobrárselo a todo aquel que ose adquirir una unidad habitacional.

Ahora, ¿Que es realmente el IPC? “Es un indicador estadístico que tiene como objetivo medir el cambio promedio en un periodo determinado, en los precios a nivel del consumidor de una lista de bienes y servicios representativos del consumo familiar, con respecto al nivel de precios vigente para el año escogido como base”. Fuente BCV.

El cálculo del IPC se realiza haciendo seguimiento a una canasta de 362 rubros, clasificados en 13 agrupaciones: alimentos y bebidas no alcohólicas, bebidas alcohólicas y tabaco, vestido y calzado, alquiler de vivienda, servicios de la vivienda, equipamiento del hogar, salud, transporte, comunicaciones, esparcimiento y cultura, servicios de educación, restaurantes y hoteles, bienes y servicios diversos.

El destino del sugerido índice es mostrar en cada localidad venezolana las variaciones intermensuales y las acumuladas por agrupaciones según bienes y servicios, origen de los bienes, durabilidad de los bienes, naturaleza de los servicios y rubros controlados y no controlados, esto con la finalidad de saber desde la cuantificación del poder adquisitivo y poder comparar los niveles de precios con otros países, igualmente estar al tanto del abastecimiento o distribución de productos, hasta saber de buena fuente la evolución económica de la nación

Aun cuando el Ejecutivo Nacional se pronunció mediante Gaceta Oficial Nº 39.055 de fecha 10 de noviembre de 2008 donde prohíbe expresamente el cobro del IPC y el mismo debe ser devuelto hasta con el pago de intereses a todas aquellas personas que fueron engañadas por estos orates de la construcción venezolana.

Sin embargo, los responsables de medir este índice son el Instituto Nacional de Estadística, órgano subalterno al Ministerio del Poder Popular para la Planificación y Desarrollo, conjuntamente con el Banco Central de Venezuela, quienes han creado el denominado IPC para medir el proceso inflacionario del país en algunos sectores y de esta manera se corrijan y tomen medidas en el ya originado conflicto social por los aumentos desmedidos.

El IPC se clasifica en grupos y estos a su vez en subgrupos, midiendo independientemente el valor real inflacionario en diversos rublos. Pues bien, resulta ser que para la adquisición de cualquier inmueble, —casa, apartamento, terreno— en proyecto, construcción y los ya fabricados, nuevos o usados, estos no entran en la clasificación de los grupos y subgrupos del IPC. Es decir, que para adquirir vivienda no puede ser aplicada la medición por parte de la formula IPC.

Pero como vivimos en el país donde los estafadores, tramposos y ladrones se las “saben todas”, se han dado a la tarea de cobrar a cualquier persona que intenta tener un hogar aplicar la formula del IPC, empleándolo como “interés” al valor de la deuda adquirida con el propietario del inmueble. El descaro es tanto que estos intereses son indexados, es decir se cobran intereses sobre intereses.

Para colmo, es regular que la banca del Estado o la banca privada se dilate de seis meses y hasta un año para aprobar un crédito, en esto la banca del Estado compite con el estamento privado para cada vez hacer el mayor esfuerzo en parecerse más a ellos, copiando la lentitud, el cinismo, el descaro y toda la tardanza de papeles y solvencias que se les de la gana para aprobar un crédito a un ciudadano común.

Estas son solo algunas de la causas por las cuales todos hemos sido víctimas de la grave crisis social de la vivienda. Por otro lado, hemos sido testigos de los esfuerzos titánicos del Presidente Hugo Chávez por darle solución a esta grave problemática. Se han implementado medidas para reducir las altas cuotas de intereses en tarjetas de crédito, préstamos, incluso en forzar a la banca a suministrar un 10% de sus líneas de crédito especialmente a quienes deseen adquirir vivienda, incluso se subsidian a futuros propietarios de viviendas. Paralelamente, les han brindado amplios, jugosos y rápidos créditos a cuanto pillo constructor los solicita.

A ésos, donde la mayoría son opositores, le son otorgadas grandes líneas de créditos con intereses especiales, los primeros en otorgarlos son BANFOANDES, les sigue el Banco Industrial de Venezuela y finaliza, El Banco del Tesoro, me imagino que cuando se termine de nacionalizar el Banco de Venezuela serán otros que no se quedaran atrás para soltarles los realitos de la nación a la mafia de la construcción.

Estos tunantes justifican en sus solicitudes de créditos con informes y proyectos señalando que sus construcciones serán destinadas a familias de bajos recursos, humildes y al año o los dos años como nadie se acuerda de esto venden los inmuebles a precios exorbitantes.

Es decir, estos malhechores constructores —de paso, su gran mayoría opositores— se benefician de los créditos a intereses bajos que otorga el gobierno y después venden estos inmuebles a precios exorbitantes, con intereses altos y hasta en algunos casos ellos mismos los financian.

Los esfuerzos por parte de este gobierno han sido titánicos apoyando un mejor impulso a la construcción y sincerar los precios reales de los materiales. Se procedió a la expropiaron de las fabricas de cemento, se le dio un impulso a la siderurgia, se ha hecho todo y los precios siguen por las nubes y de paso se dan el manjar de vender en dólares sus inmuebles, en criticar y conspirar contra este gobierno, qué descaro el de los “empresarios” de la construcción.

Y por otro lado, trasformaron el IPC en un impuesto, aplicándolo a la suma adeudada, algunos son tan descarados que lo cobran a todo el monto del inmueble hasta que el mismo sea cancelado.

Por tanto, los montos en Bolívares fuertes a cancelar por un humilde asalariado por concepto de IPC solamente, está entre los 80.000 y hasta 100.000 Bs. F. y hasta el doble del precio real, ya que las maravillas de los banqueros duran hasta un año en dar el dinero del crédito solicitado por el nuevo comprador de la vivienda.

La otra trampa está en aprobar casi de inmediato el crédito al futuro “cliente” al cual el banco le hipotecara de inmediato el bien a adquirir, pero en dar el dinero se dura un mínimo de 6 a 12 meses. Elevándose aun mas los intereses por concepto del IPC.

Ahora tenemos una doble inflación, la primera la que mide el IPC y la segunda el monto desenfundado por este concepto. Hay montos de IPC que pueden llegar en un solo mes a Bs. F. 10.000. Esto es inaguantable.

Recientemente y con la clara intención de de poder detener esta vorágine apareció una decisión del máximo tribunal a favor solo de un grupo de familias compradoras donde echan para atrás tamaña aberración económica. Esta noticia fue reseñada en silencio, para que se enteraran lo menos posible.

Ahora, ¿qué hace ante esto el INDEPABIS? En algunas sedes regionales no saben ni que significa el IPC. Los forajidos de las Cámaras de Construcción regionales avalan esta vulgaridad y no hay mano dura que le eché un buen parado a esta realidad y que ponga a los bandidos de la construcción a devolverles a los propietarios de inmuebles la cantidad de millardos que han sido robados. Bueno, no ha existido mano dura contra los concesionarios estafadores por el sobre precio de vehículos donde han cobrado en “robo seguro” hasta Bs. F. 300.000 solo por un carro, léase bien, hasta Bs. F. 300.000 arriba, mas el precio del vehiculo.

Lo robado en lo concerniente a estos elevados intereses esta depositado en los bancos de los otros ladrones: los banqueros, y aquí en este país nadie del gobierno supervisa los precios de los inmuebles después de que el presidente Hugo Chávez se ha enfrentado a la mafia banquera para bajar los intereses.

Paralelo a esto, a la pandilla de la construcción el gobierno los subsidia, les regulan la cabilla, el pego, bloques, ladrillos, el cemento se ha importado para que no falte nada a la hora de construir, hasta los clavos han sido regulados. Y todo para que después los “señores de la construcción”, muchos de ellos “raros y finos” muy refinados de personalidad, sobre todo algunos arquitectos dueños de muchas de las nuevas constructoras vengan y roben a diestra y siniestra a humildes compradores.

Hablar de descaro es poco, por solo colocar un ejemplo en estados de la provincia a un inmueble en menos de un año le han aumentado entre Bs. F, 700.000 y un millón más de su precio original y aquí, en el país de lo posible no hay institución que valga, de esas por las que el Presidente Hugo Chávez se ha quebrado el lomo en reflotarlas y que asuman de verdad el poder para el pueblo, son quienes están obligadas a alcanzar junto al nuevo ciudadano las mejores condiciones de justicia y no lo hacen, entonces, como puede el pobre pueblo ejercer él mismo su poder si cuando se atreve la ridícula parafernalia instituciones los detiene.

Sin dudas, el problema no es solo el arroz o las arepas, aquí el grave problema es el de una cultura dolarizada y ahora como esta de moda tener cuenta en dólares o en euros y estos facinerosos constructores piensan en una economía dolarizada, a ver si se les ocurre a esto bacalaos, proxenetas de la estafa y de la usura ir a los EE.UU. donde guardan sus dineros mal habidos a realizar los mismos actos vulgares que hacen aquí, para que vean como de una vez les ponen la “Braguita Color Naranja”. La cual es colocada solo a aquellos delincuentes considerados en la categoría de estafadores y de homicidas en serie.

Ahora bien, de esto qué dice el SENIAT. Nada, porque lo que hacen es joder, perseguir y amenazar a los bodegueros, taxistas y peluqueros, exigiéndoles todas sus facturas y cuanto libro se les ocurra en orden, pero para los bandoleros estos “Constructorcitos” afiliados a la Cámara Venezolana de la Construcción y la Cámara Inmobiliaria de Venezuela que no dan factura donde se refleje el IPC ni pagan impuesto por esto, no les dicen nada.

Igual irregular situación pasa con los Registros y Notarias, al exigir los leoninos contratos a los vendedores de estos inmuebles se dan cuenta que entre otras injustas cláusulas que atentan contra el débil jurídico, es decir el comprador, esta reflejado el cobro del IPC. Pero la verdad, no dicen nada y se hacen de la vista gorda, porque si ponen objeciones el cliente se va para otra oficina. Estos son otros (Registros y Notarias) de la larga cadena de cómplices que ven claramente como se amparan y cobran indebidamente ramplones montos avalados en sus oficinas.

Interesante seria saber qué puede decir el opositor y conspirador Colegio de Ingenieros y Arquitectos de Venezuela, el mismo que señalaba que el nuevo viaducto Caracas La Guaira se caería —hagan memoria— y la Cámara de la construcción, (deberían llamarle la Cámara de la Obstrucción), FEDECAMARAS ni que opinar, nada, no dicen nada, ya que todos realizan esta nueva ilícita actividad, por esta razón, algunos se les sale el Don de “Delicados”. Pero para arrastrar la imagen presidencial porque les quieren poner coto a todos los desmanes de vagabundería y pillaje, inmediatamente empiezan con amenazar que van a paralizar al país nuevamente.

Mejor trato de finalizar este articulo, porque a medida que escribo me doy cuenta que estoy en un país de vulgares delincuentes y de sucios cómplices. Indudablemente que en esta nación existe una crisis inflada, pagamos servicios y adquirimos insumos y propiedades a precios exagerados, no reales.

Los precios varían de Caracas a Maracaibo o de Cumana a San Cristóbal y ni qué hablar de Mérida o Margarita. Una arepa varía desde 3 hasta 30 bolívares fuertes. Esto es inconcebible en un país con un modelo socialista.

Somos uno de los países más caros de la región, es verdad tenemos uno de los salarios mas elevados, pero ni siquiera otros países que han sido duramente azotados por crisis financieras son tan caros como Venezuela.

Debería finalizar pidiendo que alguna institución haga algo ante tal descaro, pero ¿pa´ que…? a nadie en este país le paran……

(*) Doctorando

[email protected]

http://www.aporrea.org/ddhh/a73985.html

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