La mudanza del aprendizaje. Por Miguel A. Jaimes N.

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Sábado, 03/08/2013 06:32 AM

¿Cómo deducir el preciso reinvento de la enseñanza? No voy hacer estallar la sensación de ilusiones que den cuenta de un nuevo modelo educativo, mas bien a diario encontramos el posicionamiento de cuentos seguidos como modelos de creencias a los cuales asistimos como algo verdadero dentro de nuestra cultura.

Todo esto se pasea por dentro y fuera de la advertencia en las formas reales del aprendizaje que resulte cercano a la vida real de una nación. Todo esto después se subdivide por las formas y talentos conformantes en la vida propia de cada una de sus regiones y con esto me refiero al cinturón de mitos, leyendas, costumbres fiestas y todo ritual propio de tradiciones las cuales también conforman la realidad y felicidad de esos habitantes.

Al igual que en el inicio tenemos más preguntas conformadas en preocupaciones. ¿Acaso no hace falta reformar el pensum de estudios de la secundaria? Esa forma especial la cual guarda relación con la condición de la edad al describir a los estudiantes como muchachos frescos, habidos de entendimiento, ubicados dentro de un patrón de enseñanza, se está perdiendo.

Este modelo se ha agotado y es difícil mantenerlo en la etapa que da inicio a la adolescencia y a la cual se culpa de ser la causante de los cambios estudiantiles, pero lo que se oculta es un modelo educativo que aparta los sueños y los introduce por un modelo que los hace extraviar de aquellos valores del amor, donde incluso hasta los momentos de ternura se pierden y todo esto junto también es perjudicial haciéndoles entender que la vida comienza en un Estado más duro. Aquí se aprenden nuevos valores que no van unidos al modelo obtenido en la infancia y ese cambio es muy delicado en la mayoría de los casos recientes.

Los nuevos desafíos que debiera impulsar la secundaria aparte de las matemáticas, física y geografía, también está en dejar de generar falsas expectativas sino debieran estar diseñados hacia espacios de convivencia, modelos de resolución de conflictos, propiciar experiencias regulares de desafío real y significativo en el currículo de los nuevos estudiantes de la secundaria.

La proyección de los modelos de nuevos logros debieran estar en la solidaridad, decencia, logros espirituales y amor en los aspectos de una especie de compromiso espiritual en lo cual los profesores como responsables directos deben obtener la conducción y el apoyo de varios ministerios, entre esos el de educación.

Pero la educación no es solo responsabilidad del ministerio comprometido para tal fin, también involucra otras instituciones y organismos. La educación es la pieza de la trasversabilidad de la sociedad y la cual genera vida a las diversas localidades.

Esta amplia definición del logro aportaría significativas oportunidades de conquistas reales y no dentro de diplomas artificiales. Ayudaría a los estudiantes a ser conscientes de sus oportunidades autonómicas registrando en ellos aspectos que decidirán salidas y propuestas en sus vidas.

Para esto supone que la sociedad forma jóvenes para un cambio en un futuro, pero rápidamente los aparta y condena por múltiples razones incluyendo sus edades y falta de pericia, experiencia, esta es una de las principales contradicciones de la madurez de una enseñanza que institucionalmente está extendiendo la adolescencia en algunos casos superiores a los 23 años de edad.

Esta ansiedad generacional es provocada y mantenida por las nulas respuestas que no aporta la secundaria a los adolescentes. Pareciera que muchos de los responsables de llevar adelante el sistema educativo debieran asistir a un modelo libre y abierto de desaprender.

Para muchos profesores esto pudiera significar algo descorazonado puesto que las alternativas estructuradas incluso se apartan de las realidades de las grandes ciudades en referencia a zonas pequeñas geográficamente y más aún en áreas más apartadas. Es decir, en las zonas rurales se cocinan las alternativas de solidaridad, ayuda y compromisos que en grandes sitios desconocen o quedan apartadas sólo a casas de familias que aún no estén fragmentadas por las diversas taras sociales que ofrecen y mantienen otras realidades nacionales.

En estos grandes sitios las alternativas se hallan todavía más dispersas a pesar del mayor número de escuelas que supuestamente han establecido una conexión tras el traslado de nuevas posibilidades donde las alternativas son más dispersas.

El modelo de coordinación centralizada y los esfumados esfuerzos no definen la coherencia de la familia de elección continuada en las necesidades de las zonas rurales y el contrapeso de las rurales.

Para esto podrimos inundarnos de libros, charlas, seminarios, cursos o especialistas, pero escribir mucho acerca de esto sin entender que debiéramos entrar a la antesala de los cambios donde vayan adelante los profesores, nos hace perder de nuevo el propósito de inscribirnos en una educación distinta y diferente de ideas recientes de cuestionamientos apartados.

La intención del pivote actual entre enseñanza y aprendizaje deben dejar de acariciar los cultivos de la individualidad. Veamos estos tres principios básicos:

La inteligencia es variable: la carencia del compromiso espiritual del amor en la enseñanza coloca a los jóvenes en la abierta carencia de experiencias. Por esta causa las neuronas se atrofian. El desuso de las mismas cambian el sueño de las aptitudes en las aulas, sobre todo si los profesores ya han adoptado los nuevos modelos de esta globocolonización que ha interrumpido el riesgo de seguir andando en el compromiso del aprendizaje vigoroso.

El cerebro está ávido de sentido: los aportes de la medicina nos han llevado a conocer la asistencia que debiéramos dar a los diversos casos del conocimiento de los detalles importantes en lo que debiera ser más efectivo a la hora de aprender.

Pero los nuevos modelos de resistencia obtenidos a partir de la falta en el sentido del afecto siguen manejando las ideas del mismo paquete individual, teniendo por enemigo lo colectivo. El modelo societal asimilado muy bien por la superestructura institucional sabe muy bien que la comprensión alcanza un mejor sentido cuando las respuestas a los procesos son discernidas a cuando son impuestas por la organización de las leyes que no siempre son justas aunque sean legales. Insistimos las respuestas de una localidad apartada nunca podrán igualarse a las súper urbes.

Los humanos aprenden mejor con una educación moderada: las grandes civilizaciones que hoy les decimos antiguas adoptaron modelos de desarrollo los cuales hoy en día son percibidas como desafíos que nuestras sociedades no pudieron desarrollar aún. El tratamiento de la justicia y de la sanción ha sido desarrollado actualmente dentro de modelos y formas atrasadas y lo pasado ahora impensable pudiera ser más justo que los modelos actuales.

Pedirle a un alumno que se lance a pasos nuevos sin que el profesor demuestre que su misma práctica es distinta es pedirle que se tire al vacío con la única garantía de sus manos, él va rumbo al fracaso y después la sociedad lo aparta pues lo considera ni siquiera desviado, peor desechable.

Los estudiantes deben despertar la sensación de los esfuerzos, pero los profesores deben apartar la forma automática del éxito y explorar más bien el logro colectivo, pues ese grupo de jóvenes forma parte de un aula de clases donde todos conviven por la mayoría de los meses de un año y que los desafíos no son herencia del pasado para citarlos como ejemplos o modelos, pues muy al contrario esta sociedad representa nuevos progresos que requieren la exploración del desafío de conocimientos recientes, actuales, propios de realidades cambiantes.

Las clases vigorosas son diferentes porque en ellas se delibera alrededor de los descubrimientos y el conocimiento no se convierta en el estado vacío donde el educador revela el modelo impuesto desde la dirección o que él, es quien debe saber porque un día hizo el esfuerzo de estudiar.

El profesor se ha convertido en la figura administrativa de un aula. Han dejado que la mayoría de los resultados provengan resueltos desde la web y han puesto en abandono académico a sus alumnos para que ellos busquen sus soluciones o lo que más se les parezca a sus salidas. El cambio o las soluciones no provienen de un equipo, son individualistas como es el modelo de esta sociedad.

La cantidad elevada de niños en las aulas ha llevado a los profesores a resolverles sus actividades antes que alcanzar entre todos la solución lo cual debería ser más fácil, pero también están entrampados en el obligatorio cumplimiento del programa que pasar a ser radical y obligatoriamente cumplidos antes que aprendido, esto coloca algunos aspectos como importantes para ser plasmados únicamente al final de los logros del curso.

Así los profesores cometen error tras error esculpiendo su modelo individual pero ignoran que sus alumnos que un día estuvieron ávidos por la alegría de los conocimientos han perdido el estímulo por culpa de un modelo que ha desfigurado la sencillez de sus sentimientos y los ha desnudado ante una sociedad educativa no muy sana en la consistencia de sus principios, pero cómplice en sus inmaduros análisis.

La educación es la reacción a la formación del individuo porque este nació, tocó suelo y está entre nosotros para que sea quien pueda darle respuestas y sosiego a lo vulgar, ordinario y endémico de nuestras sociedades, para todos con siglos de historias pero enconadas en sus cambios.

El nuevo modelo societal debe estar inspirado en las cosas sencillas que hoy amanece reclamando la sociedad. Pero todo esto es posible en la participación es decir en la pluralidad de las decisiones, esto es lo que debiera inspirar al educador. Necesitamos un instructor que deje la pedagogía de la personalidad y un Estado que logre apartar las aspiraciones personales de cada ministro las cuales sólo durarán lo que este se mantenga en el cargo.

La educación va más allá de todas estas sencilleces que mucho daño le está haciendo al estudiante, esto parece un conejillo de indias sin ningún resultado, sabor o ejemplo.

Para decirlo de alguna forma, quien piense distinto y diferente del modelo actual educativo lo hace bien pero estará enfrentado a los sentimientos de un Estado con un modelo educativo mantenido en prisión. Quienes apartan las realidades de cada una de las regiones aunque lo mantienen en sus discursos.

Contra estos pensamientos inundados se baten las decisiones de nuestros jóvenes adolescentes inscritos en un único sistema educativo que túmidamente cultiva logros políticos de un determinado sistema gubernativo.

Sistema político que según los continentes, realidades, épocas e intereses se clasifican en monarquías, dictaduras, modelos capitalistas y socialistas, pero todo a las luces de la ciencia política son modelos distintos pero considerados “democráticos” a la óptica de quienes las mantienen.

La educación es la calma en movimiento. Nadie ha dejado de preguntarse desde tiempos antiguos una voz para algunos demonizada y para otros angelada de cuáles serán los rumbos de lo que nuestros jóvenes estudiantes aprendan.

Las necesidades están dentro de nuevas realidades con responsables en el modelo educativo manejado por quienes manejan la mayoría de sus responsables o direcciones pero con sentimientos muchas veces separados de las recientes realidades que por naturaleza son cambiantes.

Así ignoramos las respuestas o las preguntas oportunas a lo que es enseñar. Pero seguiremos preguntándonos y respondiendo más radicalmente. Pero debemos mantener las preguntas y respuestas abiertas ya que estamos buscando la colectivización apartando la infantilidad en la cual la institución estudiantil sostiene o mantiene pero que en la mayoría de los casos no desarrolla.

Pero hay otras muchas formas de enseñar pero una sola de llevar los pasos del interés nacional dentro del desarrollo de una sociedad sin apartarla, ni aislarla, más bien con demasiados ojos puestos en su desarrollo.

Más bien nuestro modelo es desafiante, oculta la naturaleza de lo que somos. Veamos este ejemplo. Nuestro país Venezuela por más de 100 años ha estado inmerso en todo lo referente a la explotación petrolera, pero no tiene una especie de Consejo Nacional Energético, tampoco mantiene cátedras o estudios en ninguno de los niveles de enseñanza sobre la importancia de esta actividad.

Esto nos demuestra cómo esta sociedad se ha apartado planificadamente de sus procesos y métodos y cada quien adopta la compañía y desarrollo de los suyos. Por estas razones es bueno escudriñar nuestras llegadas hacia un modelo educativo el cual aparecería cuando nosotros mismos lo pensemos y lo tengamos en sus comodidades, servicios y modelos como un talento en lo pensado en nuestras contextos y no ubicados en los del exterior.

Por eso el sentimiento de pensar es también una actividad política, porque en la estrategia y astucia se desarrolla la cuestión de una nueva imagen adaptada a los nuevos aprendizajes.

Por eso es muy importante el concepto de lo político en la actualización de nuevas tecnologías, modelos y en la formación académica y compleja de educar. La misma debe estar en el gobierno del acuerdo porque está basada en el interés y arraigo general de lo que queremos como país. Al menos ya todos debiéramos estar conscientes del grave daño hecho a partir de la indiferencia social y de que al menos los nuevos modelos educativos deberían estar inscritos en recientes instrumentos y técnicas de gobierno.

Los prejuicios y estereotipos provenientes de modelos educativos que bien pudiésemos considerar como antiguos en las diversas expresiones míticas, aún prevalecen. Las nuevas solicitudes de una educación abierta, respetuosa y tolerante están en la reciente legislación, pero de allí no vasta, pues esta no será infinita si sus responsables no acceden a los nuevos cambios y eso en las sociedades a pesar de los grandes reclamos todavía no es fácil de ejecutar aun cuando ya está orientado.

Esto pudiera sentirse como un conjunto de tímidas intenciones con pocas experiencias que intentan orientar formas abiertas de planificar las necesidades que no son tan recientes.

Es difícil seguir siendo ciego al reclamo de un cambio, incluso quienes vienen después de luchar, padecer cárcel, represión, aislamiento social, quienes han participado y dirigido grupos subversivos, nacionalistas o separatistas o quienes pertenecen a radicales interpretaciones religiosas del Corán, catolicismo o budismo o quienes se han encontrado en desventuras políticas inscritas en el fascismo, capitalismo y comunismo, desembocaran en la nueva demanda del reconocimiento consciente del viaje a un nuevo modelo que este sustentado en lo educativo.

La mudanza del aprendizaje tradicional y su convivencia hacia nuevas estructuras de formación es una de las recientes características de este nuevo siglo XXI. Las nuevas exigencias y prácticas de modelos son cada vez más visibles.

La mantenida coexistencia de actitudes y creencias sobre diversos fundamentos empíricos, reconocen la legalidad de recientes orientaciones sociales donde más grupos son reconocidos y eso es maduro y significativamente es un avance para una sociedad más sensible que acepte la diferencia, pero que esta no pierda el sentir de su naturaleza. Las nuevas expresiones son una realidad pero no son la orientación de la realidad actual, sólo que los grupos deben expresarse pero no imponerse en sus cambios.

Las mudanzas son ineludibles y deben aceptarse, pero tampoco debe darse la confusión de ponerlos como únicos cuando estos representas minorías en la sociedad ante los vacíos que mantiene la educación.

Debe aceptarse la cuestión de la diferencia pero debe rescatarse el baúl enterrado de la familiaridad social educativa. También debemos asumir el trascurso de este tiempo y el creciente compas liberador dentro de costumbres que no sigan orientándose en detrimento de realidades que van a despedazar los reclamados cambios.

Pero es difícil para nuestro país manifestar una existencia normalizada distinta, pero más duro será aceptar que los cambios se retraigan a simples expresiones de valentía y de explosión si no son atendidos bajo el sentido de una orientación nacional, necesaria, capaz de sobrellevar los vacíos colectivos. Por esto las diversas expresiones de mudanza no han de ser individuales, serán espontaneas, reclaman desde ya tratamientos, escuchar pero no por añadiduras.

Aquí también entran las diversas conjeturas que se han hecho en el papel que deben asumirse después del lanzamiento de la versatilidad de las redes sociales. Para muchos crear y compartir en ellas es importante pero los jóvenes están encontrando quien les escuche y les devuelva palabras, cosa que no han logrado conseguir en la interactuación con sus maestros los cuales han dedicado un contacto de largos meses y años en lo que es la formación de sus vidas.

No podemos ser optimistas ante las nuevas páginas web en las que nuestros jóvenes están dispuestos a desnudarse y confiar en ellas sin más pudor que el de una clave. Las redes sociales han remplazado el buen consejo de los profesores, alejándose a una comunicación permanente entre sus círculos expansivos en puros contactos sin sentido de privacidad o decoro.

La mudanza hacia los “consejos” ofrecidos mediante la afiliación de tarjetas de crédito o prepagos condicionados no debe darse como la mejor de las salidas, donde el contacto anterior es desechado y sin ningún sentimiento se comienza de nuevo con una reciente aceptación o peor aún si las mismas ya existen sobre la base de intereses conformados bajo criterios de otras cosas escuchadas.

Los códigos en la nueva educación están presentes. A veces estos signos parecen sencillamente colocados allí para ser decorados, pero la realidad se retuerce porque ahora es interpretada sólo con luces, correos y programas veloces. La multiplicidad de sus canales no necesariamente ha sido interpretada, sacada a la luz de la verdad si es que esta existe de algún color.

Pero con esto no les planteo un nuevo asiento en la educación ya que sería difícil saber en cuál de los lados estamos sentados o cual dejamos de ocupar y de donde nos hemos apartado. Hasta donde llega nuestra irresponsabilidad―responsabilidad.

Con esto tampoco pienso que la educación debe seguir conservando los pasos de la cotidianidad o menos que sea mantenida de forma generalizada, aunque esas sean las percepciones de los alumnos y profesores, créanlo los pasos ficticios sobre una educación real se salen y vuelven a sus zapatos con facilidad y fragilidad controlada, consumada, apartada.

Las tecnologías educativas nos muestran a una población a quien se le pueden calmar sus necesidades, pero que no se van a curar tan fácil de sus enfermedades y carencias educativas.

La web existirá y nuestro educandos serán cada vez más dependiente de ellas, pero del modelo educativo está el poder de orientar sus habilidades y técnicas hacia un mejor porvenir en los reclamos que padece nuestra sociedad sin respuestas, pero sus aplicaciones no deben perderse en simples contactos o encuentros inservibles, tampoco esperar para aportar en algunos años los auxilios científicos los cuales han estado destinados a las corporaciones que representan y explotan las ganancias de unos cuantos.

Son muchos los que deben aprender, existen cálculos innegables, pero que hacemos con las mayorías necesitadas, acaso debemos seguir con este modelo que parecieran las puertas de un cambio lúgubre, sombrío y apartado.

Los recientes procesos de comunicación y redes en construcción de conocimiento, aun cuando se presentan como más sociales sin embargo están radicalmente separadas de sus sociedades y de sus contornos educativos.

Nuestras sociedades también necesitan información, manejar recursos tecnológicos, conocer experiencias, tener ideas recientes, buenas lecturas y herramientas tecnológicas que provengan de la formación de individuos que se identifiquen con un modelo donde se denote el trabajo de sus profesores con sus alumnos.

Esta identificación permitirá seguir sumando voluntades para alcanzar estudios superiores que estén en primer orden al servicio de una familia y que de allí pasen a su comunidad y de ser posible que se pierdan en su utilización en las necesidades de la sociedad a la cual se pertenece.

El gran volumen de información aprovisionado por los educadores es reclamado en el silencio e impericia de sus seguidores. Dicha solicitud es reclamada en las contradicciones de jóvenes institucionalizados en el actual modelo educativo, patrón que no deja de ser blanco de múltiples ataques tras los inesperados resultados sociales que no dejan apartar la mirada reclamante de millones.

Lo que debiera ser la interacción con los sitios de enseñanza aún estamos muy de poder obtenerlas. El actual contexto de redes indefinidas son buenas pero con separadas distancias.

A pesar de la individualidad las comunidades se mantienen aferradas a diversos tipos de dependencias. La permanente filiación de sus miembros no son trasformados en los diversos tipos de centros educativos, muchos de ellos convertidos en negocios así sean privados, trasformando a los miembros de sus comunidades en mercancías necesitadas. Donde se compra a una masa de usuarios en vez de llegar a los alrededores de sus necesidades que son comunes. Las necesidades las han convertido en una diáspora de contratos y contradicciones.

Los lazos estrechados con las instituciones educativas son históricos en nuestro país, pero su volumen de participación y creatividad se han visto extraviados o quizás perdidos porque los nuevos contenidos generados conforman la nueva arquitectura de las enseñanzas y de su poco tratamiento en las paredes que encierran las angustias de la educación y de alumnos que se comunican más con un computador que con sus profesores y que estos no logran llegar al centro de sus angustias.

Pero los logros más importantes de estos momentos son la existencia de las redes tecnológicas, programas, personal capacitado y cobertura del sistema educativo. Los accesos en mayor número a los centros educativos es importante, pero las fortalezas han sido convertidas en la timidez de los cambios.

La nueva era de la educación se soporta en la abundancia de los conocimientos. Los escasos criterios de aprendizaje deben movernos a superar los clivajes del conocimiento necesario para decidir una formación capaz de contener los filigranas de la trascendencia educativa.

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