Un fascista en La Corte Penal Internacional. Por Miguel A. Jaimes N.

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Domingo, 11/12/2011 07:39 PM

Diego Arria, se jacta de ser el creador de  la llamada “Formula Arria”, considerada en las relaciones internacionales como uno de los peores atrasos auspiciados desde el sector más reaccionario de la diplomacia al seno de la Organización de Naciones Unidas.

Cuando la ONU enviaba al ex embajador en misiones diplomáticas, estas eran un total y estruendoso fracaso, inmediatamente integraba equipo con asesinos, golpistas y mercenarios del país visitado.

Peor, fue su paso por la Gobernación de Caracas, donde dirigió allanamientos colectivos en barrios enteros, a partir de aquellas acciones empezó a dársele luz verde a la entonces Policía Metropolitana para que introdujera abiertamente modalidades criminales, asesinatos, extorsiones y persecuciones.

Éste fascista, ahora intenta convencer al país de su estadía en la primera magistratura, planteando abiertamente mano dura en contra de los seguidores del Presidente Hugo Chávez. Es el artífice de la continuación del llamado escenario de “dictadura modernizante”, confeccionado desde la gestión de Luis Giusti cuando estuvo al frente de PDVSA.

Abierta y peligrosamente se define como un candidato de mano dura, quien traspasaría los derechos humanos como se le antoje y ahora tiene el descaro de ir hasta la sede de la Corte Penal Internacional, reunirse con uno de sus fiscales y denunciar de criminal al Presidente Hugo Chávez.

Cuando la verdad es que Diego Arria se erige como un criminal político de mano dura, quien ahora en una ecolalia de mentiras denuncia al presidente que más apoyo popular tiene por parte de los venezolanos.

Esta Corte debería enterarse que en el año 1976 siendo Arria Gobernador de Caracas le solicitaron ayuda para que el Orfeón Universitario asistiera a un evento en España por la entonces línea aérea VIASA, éste lo negó y la agrupación fue enviada en un avión Hércules C-139 perteneciente a la Fuerza Aérea Venezolana, y el mismo en pleno vuelo perdió altura y se estrello.

El tres de septiembre de 1976, Venezuela lloro la muerte de sesenta y ocho angelados jóvenes integrantes del Orfeón Universitario de la Universidad Central de Venezuela, más toda la tripulación de aquel avión de carga.

Diego Arria ni se inmuto por aquello, y muy tranquilo disimulo las preguntas de algunos periodistas que le recordaron el no haberlos ayudados para que abordaran un vuelo comercial como se lo habían solicitado, para una coral que iba con la misión de representar a nuestra nación.

Estos, fueron los crímenes de la cuarta república que nuevamente intenta ponerse una banda presidencial que sólo le pertenece al pueblo.

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http://www.aporrea.org/internacionales/a135192.html

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