Truchicultura Monterrey del Estado Mérida (I)

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Por: Miguel A. Jaimes N. – M sc. Ciencias

Sábado, 24/10/2009 05:44 PM

Dentro de la capital del Estado Mérida a unos cuantos kilómetros de la ciudad, esta la vía que conduce hacia las altas y frías montañas de La Culata, donde se encuentra enclavada la truchicultura Monterrey, apacible sitio donde cientos de habitantes de nuestro país han ido un día de vacaciones a pescar una trucha, para después saborear este noble y nutritivo pez de aspecto baboso con piel oscura, el cual puede ser preparado de incontables formas y maneras.

Recientemente, el Ministerio del Poder Popular para la Agricultura y Tierras, a través de su ente adscrito, la Corporación Venezolana Agraria, a cargo de su Presidente, Javier Ramos, han decidido instalar un valioso equipo de especialistas y técnicos con el fin de poder recuperar este importante espacio, vital para la soberanía alimentaria de la región.

Esta historia que estoy dispuestos a relatarles, después de haber escuchado a varios experimentados pobladores comienza así: Siglos atrás, La Encomienda del General Carrasco, le da su nombre a este tenue y hermoso lugar, sin dudar, le llaman, El Valle del Carrasco, en honor al encomendero.

Siendo sus primeros pobladores los Serranos, Avendaño, Romero y Zerpa, todos habitantes de la ciudad, El Valle empezaba a ser un sitio muy privilegiado por lo cercano entre la ciudad y aquellas hermosas montañas. Sus primeros pobladores venían, realizaban el trabajo de cultivar y al ponerse la tarde regresaban a su incipiente ciudad.

Desde La Culata se abre el camino hacia el pueblo más alto y frío de Venezuela, Mucuchies y hacia la población de El Charal.

Este lugar conocido como Valle Grande, fue adjudicado al señor Juan José Zerpa, quien la adquirió por herencia de sus padres, posteriormente lo vendió a un abogado de nombre Alfredo Dini, quien para el momento fuera el Gobernador de Pérez Giménez.

Así, adquieren 300 hectáreas que van desde lo que hoy se conoce como Monterrey, hasta el páramo propiedad de los curas de Fe y Alegría y de allí al páramo La Culata.

Posteriormente, Alfredo Dini, quien había negociado estas tierras, viaja a México y se trae entre otras cosas una especie de pino, el cual siembra en estas tierras, aun este noble árbol permanece allí plantado.

Entre otras cosas, Dini va hasta Monterrey en México y compra un gran toro, lo trae a Venezuela, y de Mérida lo lleva hasta El Valle del Carrasco. Allí, lo ubica en la casa paterna de la finca, hoy conocida como Ezequiel Zamora.

Los pobladores del lugar empiezan a comentar, ¡vamos a ver el toro de Monterrey! ¡Miren el toro de Monterrey! Y de allí sale el nuevo nombre de lo que hasta ahora se conocía como El Valle del Carrasco, a partir de entonces esta parte de la gran Culata, se empieza a llamar Monterrey.

Todo esto sucedía en el año 1962, cuando Dini le ofrecen al Instituto Agrario Nacional (IAN), aprovechando las influencias con funcionarios de esta institución, para la adquisición de estos terrenos, con todo y el ganado instalado en la vaquera.

Esta sería la modalidad de ahí en adelante, aprovechar el Estado a favor de los nuevos terratenientes. Así se inauguraba la nueva Reforma Agraria, en la nueva Alianza para el Progreso, lanzando Betancourt la ley el 22 de marzo de 1962 con la presencia del Presidente Kennedy en el Campo de Carabobo.

A partir de este momento los espacios del Valle del Carrasco empiezan a ser llamados por el IAN, Unidad de Prestatarios, con la incorporación y constitución de un equipo de campesinos, donde estaban Pompilio Avendaño, Manuel Avendaño, José Parra y Vicente Fernández.

La nueva figura utilizada para la propiedad en la utilización de la tierra que desarrollo el IAN fue la de Títulos de Propiedad, les otorgaron créditos y les dieron la orientación de empezar a sembrar frutales.

En su plena presidencia, Betancourt visita estas tierras, ofreciendo esta zona, por parte de los líderes de Acción Democrática, como un nuevo ejemplo de desarrollo para la región andina.

Los agricultores apartaron parte de estos terrenos para destinarlos en la figura de un Potrero Comunal, y en otras áreas pastoreaban ganado. Luego vino el gobierno de Raúl Leoni, donde siguen implementándose las mismas políticas de su sucesor adeco.

Llega en el gobierno de Rafael Caldera, adjudicando a los campesinos Títulos de Propiedad de Tierra, se encontraba en la presidencia del IAN Giménez Landini.

En el gobierno de Carlos Andrés Pérez, que estuvo entre los años 1973 al 1978 crearon la Empresa Campesina y Truchicultura Monterrey. Se reconstruyen los dos primeros tanques de trucha, bajo la experiencia del Sr. Antonio De Ustachio, representante del IAN, y por vez primera en el año 1975 se introduce trucha en estos paramos.

Esto se dio bajo la presidencia del IAN en manos de Luis Lacorte, donde todos los títulos de propiedad de tierra, anunciaron que los iban a revocar, y así sucedió, a partir de entonces se crea la Empresa Campesina Monterrey, introduciendo los rubros agrícolas, mas pecuario y se sigue manteniendo la producción de trucha.

A partir de este momento se construyen las primeras quince casas para los agricultores, y empieza la pernocta en esta zona por vez primera, creándose de esta manera el poblado de Monterrey, a partir de este momento empiezan a construir la Truchicultura, estas instalaciones constan de galpón, tanques de alevines con incubadora para huevos embrionados.

Con el asesoramiento de la Universidad de Los Andes se introduce ganadería Holster, y el entonces ICAP da créditos para los rubros hortalizas, entran los nuevos fundadores, Rey Villarreal, Pionono Peña, Silvano Marquina, Jesús Avendaño, Mariano Alarcón, Feliciano Fernández, Alberto Peña, Atilio Parra, José La Cruz, Eloy Villarreal y Julio Rodríguez, entre otros.

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