Sólo un retrasado opositor se le ocurriría esto. Por Miguel A. Jaimes N.

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Jueves, 30/05/2013 01:16 PM

La cuarta república nos inculcó que los grandes señores de la literatura eran intocables. Ellos pueden decir lo que se les antoje, desfigurar la historia, ofender a quien quieran y aquí había que guardar silencio.

El señorón de la literatura Guillermo Morón a salivado: “Si Manuelita Sáenz hubiera estado enterrada y se hubieran traído esos huesos, habría sido de todas maneras un gravísimo insulto a todas las mujeres honestas de Venezuela, del pasado y del presente”. Y esto otro: “Yo creo que eso no es un acto positivo para la gloria de Simón Bolívar y para ninguna otra gloria. Yo creo que fue un grave insulto que se le hizo a todas las mujeres del país, a todas las mujeres del pasado y a todas las mujeres decentes de Venezuela”.

Seguramente, Morón tiene que acordarse de la institucionalidad del barranagaje con Blanca Ibáñez y Cecilia Matos, amantes de sus amigos los ex presidentes adecos Lusinchi y Carlos Andrés.

Morón debe tener buena memoria y recordar cuando el hijo de Jaime Lusinchi quien tenía buenas concesiones de explotación de oro en el sur del país y en senda discusión con la amante de su padre Blanca Ibáñez, le soltó un plomazo dentro del Palacio de Miraflores por ofender la majestad de su madre, la cual si era Primera Dama y nunca pudo ejercer sus funciones.

Morón, acuérdate como Ibáñez insultó hasta el cansancio y barrio el piso hasta que le supo a bueno con la señora Gladys Castillo, para que tu vengas a ofender a Manuelita Sáenz

Señor historiador, Simón Bolívar nunca tuvo 27 amantes, a El Libertador le sobraron mujeres, tuvo muchísimas, quizás más de las que se le conocieron a Francisco de Miranda. No vengas a hablar de las mujeres de Bolívar que eso te suena y queda muy mal.

No diga que El Libertador fue rechazado por el pueblo neogranadino: “Manuelita Sáenz estaba durmiendo con Simón Bolívar en el Palacio de gobierno, que ya era un insulto para la sociedad de Bogotá. Por eso es que en Bogotá comenzaron a repudiar a Bolívar, entre otras razones, porque se llevaba a Manuelita Sáenz para el Palacio, a su barragana, Bolívar ofendió a las sociedades conservadoras de Quito, Lima y Bogotá”.

Anodino, a Simón Bolívar le hizo mucho daño La Cosiata de Valencia quien se alió con Santander en Colombia. Los pueblos de Colombia, Ecuador y Perú adoraban a Bolívar, lo respetaban, todavía sigue siendo su héroe. Vaya y tome un vuelo de Conviasa, tiene excelentes precios para la tercera edad y procúrese una vueltica por aquellos países de Sudamérica para que aprenda.

Los restos simbólicos de Manuela Sáenz, depositados en el Panteón Nacional son un honor para los latinoamericanos. Y si, Sáenz vistió uniforme militar porque llegó al grado de Coronela del Ejército Libertador.

¿Por qué? Ud. Cobardemente ofende la memoria del presidente Hugo Chávez al criticarlo por el título conferido a la ilustre ecuatoriana al grado de Generala.

¿Por qué? se reciente y cataloga de “esa tierra” los restos de Manuelita. Pero le aclaro bodrio de historiador, en la época de Simón Bolívar, en plena independencia, ninguna mujer vestía uniforme y Manuelita fue la única.

No sea pávido, como dice que Manuelita era una mujer “tremenda” que tuvo varios hombres en su vida, casada y antes de casarse.

¿Cuáles son los muertos inútiles e insignificantes que descansan en el Panteón Nacional? Ud., sabe quiénes fueron el maestro Simón Rodríguez y el General Ezequiel Zamora.

Recuerde las palabras de oro del gran Comandante Fidel Castro, en el capitalismo ni a los muertos los dejan descansar en paz.

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@migueljaimes2

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