Misántropo. Por Miguel A. Jaimes N.

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Lunes, 11/07/2011 07:27 PM

Al padre José Palmar

En estas notas no me referiré a Henry Ramos Allup, quien más bien, hace estilo a un coprófago.

Mientras que la misantropía es el odio general por cualquier ser humano y este cuadro psicológico lo va ganando el padre José Palmar. Quien debiera tener, primeramente, amor y respeto por todos sus iguales y por otras especies, es el cura del odio, quien divide, y sin dudas, es un cura, a quien le ladra la idea de un homicida.

El inocente padre Palmar, ni de bromas, está inscrito dentro de la filantropía, que significa amor y respeto por todos nosotros.

El padrecito pertenece más bien a las bandas armadas de un partido de esos del pasado y que ahora, se las cree moderno, por solo citar a sus antepasados. Y, muy bien, se asemeja a un verdugo cruel, inhumano, a quien los seguidores de la iglesia católica le temen.

Palmar es hijo de los personajes más oscuros de esa iglesia: Monseñor Porras, Chirivela, licker, junto a sus otros maestros, enconchados en la Conferencia Episcopal Venezolana.

Todos, recordamos claramente la frescura de los acontecimientos pasados cuando el padre Palmar andaba detrás del Presidente Hugo Chávez, lisonjeando, se creía el mesías de la verdad, anticorrupto,  en verdad, creía que estaba después del primer mandatario.

Después, todos vimos, como la personalidad de este “cristiano” quedaba reducida a lo bastante parecido a la adulación.

Araña, trepador, a quien el poder de los actuales representantes de la iglesia lo vencieron. Él y sus falsas posturas se arrodillan frente al dinero que compraron lo poco que tenia de talento, el padre Palmar es el mejor ejemplo de cómo se vende un hombre, simplemente se venció.

Y de ser, aparentemente un hombre pobre con sotanas sucias, percudidas, rotas, paso de tener cara de hambre a una lujosa oficina con finas telas que sustituyeron sus arrugadas indumentarias.

Así, su comportamiento, supuestamente justiciero, cambio. Miles de dólares provenientes desde Súmate, solo le pidieron: arrodíllate, pero este prefirió arrastrarse, encharcarse, y ahora, intenta levantar su agotada inmoralidad.

Los dineros que callaron su voz, ahora presentan a un padre Palmar, teatrero, bufón, mimo de la oposición.

Primero, apareció con una carreta llevando solo una carpeta de supuestos actos de corrupción contra la estatal petrolera, PDVSA. Para descubrirse que eran guías de biología de una fotocopiadora cercana a un liceo.

Como sus mentiras no dan resultados, ahora descarga su odio por su twitter, mensajes de texto reducidos a su ojeroso rencor. Todo lo que suene a humanidad revolucionaria, le desata resentimiento, ya no oculta su violencia en contra del primer mandatario nacional.

Su furiosa desviación es pública, ofensiva, cada vez, aún más marcada. Sus rasgos son destructores, y le llegaran hasta su autodestrucción. Su grave misantropía lo conducirá, hacia actos, cada vez más graves.

Lo misántropo no es cuento, en 1922 la psiquiatría asume con más dedicación el estudio a esta desviación de la conducta, apartada de lo humano. Carl Panzram, asesinó veintiuna personas en EE.UU, estando ya preso en Washington DC, gritaba: Odio a toda la puta raza humana. Disfruto matando y violando gente.

Otro repugnante hecho, fue el de los asesinos que entraron disparándoles a inocentes jóvenes estudiantes, fue la triste y famosa masacre del instituto Columbine, luego encontraron en los diarios de los asesinos, citas, donde expresaban su odio contra la raza humana, poco antes de matar a 13 personas y luego suicidarse.

Bueno padre Palmar, juzgue usted mismo, y sitúese que tan cerca está  de su odio.

[email protected]

http://www.aporrea.org/actualidad/a126574.html

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