La crisis de marzo. Por Miguel A. Jaimes N.

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Viernes, 19/04/2013 07:13 AM

Los escenarios de estabilidad en un país pueden cambiar de un día a otro, incluso en horas o casi en segundos, es decir que la actual gobernabilidad pende del aleteo de una mariposa y las cosas se presentan muy peligrosas.

Este inocente aleteo no es un escudo contendor, pues las frágiles alas pueden ser traspasadas. Tras la muerte del presidente Hugo Chávez el pasado 5 de marzo de 2013 las fuerzas de la revolución bolivariana en Venezuela han sentido el dolor político de una partida la cual no era ni pensada.

Mientras, se han activado verdaderos demonios, algunos ya levantados operaban no tan sigilosamente produciendo guirigay es decir, mucho ruido.

El primero en levitar fue Capriles Radonski, opositor de peligrosa ecolalia, insincero de apuradas intenciones. Nadie imaginaba que en el contexto atravesado fuera capaz entre otras cosas de atreverse a acusar a la familia presidencial de haberse prestado a un plan oculto sobre la fecha de fallecimiento del primer mandatario nacional. Aquí empezó todo.

Mientras esto le deba la oportunidad de encadenar un sinnúmero de relatos dirigidos por sus seguidores y así lo hicieron en la campaña electoral donde recrearon un verdadero escenario de guerra. No les importó ni el luto prolongado de diez por la muerte de Chávez, ellos saben que este hecho no será superado en un corto plazo por la militancia revolucionaria.

Sin dudas que esta nueva democracia de hace década y media está en peligro. La conspiración interna no descansa por parte de la extrema oposición.

La nueva oportunidad para las elecciones del 14 de abril 2013 les levantó la oportunidad de hundir a la revolución bolivariana. Sobre todas las pruebas y cálculos estaba escrito que una vez más perderían, pero esta oportunidad tenía que ser beneficiosa para golpear al estilo del golpe de Estado del 2002.

Por esta razón planificaron el discurso del miedo y del terror, montando las ventajas para tomar las calles y arremeterla en contra del pueblo chavista, asesinar, atacar, cercar casas de chavistas, retomar la calle pero esta vez con significativa violencia, deslegitimar la institucionalidad del CNE y propiciar un golpe de Estado y el rumbo al intento de una micro guerra civil que después nadie sabrá las dimensiones que alcanzará.

En el ultra radical Frente Institucional Militar han sido los primeros en contactar por todas las vías a decenas de militares de todos los componentes para arengarlos en una asonada. La embajada norteamericana no se ha quedado atrás y también ha hecho lo suyo: conspira, torpemente pero sin detenerse, sin importarles nada ni siquiera intentarán detenerse.

Mientras en España ya hicieron lo suyo, mientras otros países y organismos internacionales han tratado de emularlos. Es decir, el blindaje internacional del golpismo se desarrolla velozmente.

Mientras, grupos de extrema derecha se dedican a asesinar militantes del chavismo, incendiar logros de la revolución, sobre todo donde existe presencia cubana y los medios de comunicación privados generaron toda la actuación con quienes si son artistas y sin lugar a dudas para esto han montado sendos show de manipulación con lagrimas incluidas.

Los hechos de marzo han desencadenado dolor y este es aprovechado ahora para encadenarlo con el terror. Cuidado, yo siento que aquí se exploran las condiciones para inicios de un micro de guerra civil la cual puede ser aprovechada para un golpe de Estado. A esta hora muchos militantes chavistas están mapeados, saben dónde viven y buscan cualquier manera de neutralizarlos, así sea por la muerte.

Fuerzas paramilitares, policiales y mercenarias están operando, algunos de ellos han sido neutralizados, mientras otros son denunciados. Pero el odio por sacar del poder a Nicolás Maduro en la menor y mejor oportunidad acechan.

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