Escasez petrolera. Por Miguel A. Jaimes N.

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Domingo, 09/11/2014 09:48 PM

Campo Boscán

Por donde observemos, veremos el dibujo de la escasez de los recursos provenientes del subsuelo. Las potencias seguirán prefiriendo apoderarse de lo existente, de lo más inmediato, de lo que este a la mano y ya desarrollado en vez de invertir en nuevas exploraciones, tecnologías y avances. Todo será aplicado a lo ya existente. En muchas partes que miremos hay recursos, el problema está en quien va a poner los billones en cualquiera de las monedas poderosas del planeta para extraerlos.

Es el mismo panorama tenemos los suministros de recursos muy fundamentales los cuales pueden estar a la alza o a la baja en cuanto a su producción o decaimiento. Lo que sí es seguro es que nunca superaran la demanda, pero lo que si engendraran es un sentimiento diario de más escasez ya extendido por todo el planeta. Y está, cada vez va en aumento, amenazando y formando una sensación de inminente volatilidad de los precios y por efecto de nuevos enfrentamientos, esto llevará a regiones enteras hacia nuevos conflictos,tirrias, rivalidades y conflictos. Pauta que se percibida muy bien y evidente a través de la historia.

Una de las situaciones evidentes y la cual tendrá a empeorar es lo vivido con el agua. Cada año la provisión de este elemento limpio caído tras los grandes aguaceros oscila en unos 40.000 kilómetros cúbicos. Gran parte de la tierra donde se reciben estas precipitaciones es en Groenlandia, la Antártida, Siberia y la Amazonia, donde hay muy poca densidad de población, por eso el suministro para las grandes y pequeñas ciudades es muy crítica.

La verdad de lo escaso del vital líquido se esparce por todo el Norte de África, Asia Central y el Oriente Medio, incluyendo las petromonarquías. Naturalmente la necesidad del agua seguirá en aumento y la consecuencia será en el incremento de una población que ya sobrepasa los 7200 millones de habitantes. Barrios, suburbios, favelas y factorías utilizan agua a montón, pero no hay mucha.

En su libro “Constant Battles”, por ejemplo, Steven Leblanc, director de colecciones del Museo Peabody de Arqueología y Etnología de Harvard, señala que muchas civilizaciones antiguas experimentaron la mayor incidencia de guerras cuando tuvieron que enfrentarse a una escasez de recursos sobrevenida por el aumento de la población, las consecuencias fueron cosechas fallidas y las persistentes sequías. Jaared Diamond, autor del bestseller “Collapse” ha detectado un modelo similar en la civilización Maya y en la cultura Anasazi de Chaco Canyon, en Nuevo México. Más recientemente, la preocupación por el alimento suficiente para la propia población fue un factor importante en la invasión japonesa de Manchuria en 1931 y en las invasiones alemanas de Polonia en 1939 y la Unión Soviética en 1941, según Lizzie Collingham, autora del libro: “The Taste of War”.

La era más trágica en la provisión mundial comenzó y se mantiene tras las consecuencias de la II Guerra Mundial, en el mundo hay una sobre producción de alimentos pero a su vez existe una enorme escases y estas consecuencias las están pagando los países SUR—SUR. Sus habitantes pagan casi el 100% de su sueldo en la canasta de alimentos mientras en las regiones del primer mundo un trabajador apenas invierte en alimentos para él y su familia un 10% de su salario mensual.

La persistencia de conflictos está relacionada con la escasez de recursos. Pero no todo el planeta es China quienes tienen cultivado el 56% de su superficie. Por eso Darfur que es la capital de la dividida Sudan ahora del Norte y del Sur están siendo junto a otras zonas siendo asoladas por la guerra intestina del Norte de África, continente poderoso pero débil, 30 millones de kilómetros cuadrados, mil millones de habitantes, 54 países y es la región del planeta que consume apenas unos 3 millones de barriles diarios de petróleo.

Dice un informe de 2009 del Programa Medioambiental de la ONU acerca del papel de los recursos naturales en el conflicto: “La pertinaz sequía, el aumento de las presiones demográficas y la marginación política son factores de destacado peso entre las fuerzas que han empujado a la región hacia una espiral de desorden y violencia que desde el 2003 ha provocado 300.000 muertes y el desplazamiento de más de dos millones de personas”.

La ansiedad ante los futuros suministros es también a menudo un elemento a tener en cuenta en los conflictos que estallan por el acceso al petróleo o al control de las disputadas reservas de petróleo y gas natural. Por ejemplo, en 1979, cuando la revolución islámica en Irán derrocó al Shah y los soviéticos invadieron Afganistán, Washington empezó a temer que algún día pudiera negársele el acceso al petróleo del Golfo Pérsico. En ese momento, el Presidente Jimmy Carter anunció con prontitud lo que pasó a llamarse Doctrina Carter, —Cancillería Carter— En su Discurso al Estado de la Nación de 1980, afirmó que cualquier movimiento que impidiera el flujo de petróleo del Golfo sería considerado como una amenaza para los “vitales intereses” de EE.UU.y sería repelida por “todos los medios necesarios, incluida la fuerza militar”.

En 1990, este fue el principio invocado por el entonces Presidente George H. W. Bush para justificar la intervención de la I Guerra del Golfo Pérsico, al igual que haría su hijo para justificar, en parte, la invasión de Iraq en 2003. En la actualidad, sigue siendo fundamental en los planes estadounidenses el empleo de la fuerza para impedir que los iraníes cierren el Estrecho de Ormuz, pues la estratégica vía de agua que conecta el Golfo Pérsico con el Océano Índico, a través del cual pasa un 35% del comercio marítimo de petróleo hacia el mundo.

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http://www.aporrea.org/energia/a198061.html

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