En la arquitectura socialista del siglo XXI

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Por: Miguel A. Jaimes N. – M sc. Ciencias Políticas

Viernes, 24/07/2009 10:16 AM

¿Cómo creen Uds., que las fuerzas del cambio identifican las tendencias impulsadas en los últimos años en los principales países desarrollados?

De primero está la naturaleza de la fuerza de trabajo, orientada hacia una mayor diversidad cultural, incremento de profesionales, mayor internacionalización orientados en valores abiertos impulsados a un nuevo ciudadano.

De segundo tenemos la tecnología, irrupción de nuevos materiales, tecnologías flexibles, biotecnología e ingeniería genética, impacto volcado al nuevo conjunto de técnicas de información y comunicación, esto es la reingeniería de los procesos.

El tercer punto se ubica en los colapsos económicos, la reciente situación de caída de los mercados de valores, fluctuaciones, volátiles tasas de interés, devaluación de la entidad monetaria y la fusión de los nuevos mercados financieros donde se pelean las ocho cientas multinacionales derribándose unas a otras para salir airosas solo doscientas que controlarían el nuevo mercado mundial.

Otro importante aspecto dentro de las tendencias sociales quizás una de las más grave es el alarmante envejecimiento de la población, aumento de la inmigración de los países mas arruinados, aplazamiento de matrimonios jóvenes e incrementos en tasas de divorcio, aunque por otro lado los desfavorecidos históricos indiscriminadamente aumentan la natalidad en mujeres casi niñas.

Otros autores consideran como “impulsores del cambio” situaciones y factores a las ubicadas en estas destacadas tendencias:

Las pérdidas financieras con la caída de utilidades, desatamiento de una desaforada y mayor competencia, apoyo irrestricto a los clientes más exigentes. Las pérdidas de participaciones en los mercados y los cientos de desarrollos tecnológicos, pero el ocultamiento de las nuevas necesidades y demandas de la fuerza laboral.

Consultores de la Price Waterhouse, consideran que “la distancia entre el presente y el futuro de las organizaciones en una serie de aspectos importantes es casi insalvable… las organizaciones deben preguntarse ¿hay que cambiar? pero planteando los resortes del cambio, es decir, los problemas deben ser analizados en las empresas para responderse esta pregunta.

Los mercados y justa distribución de las demandas necesarias deben ser creadas, nuevas colocaciones de productos y servicios, impulso de pequeños procesos en actividades empresariales, personal y sistemas de recompensa que orienten una nueva estructura en instalaciones tecnologías.

Podemos ir llegando a conclusiones de enfoque, tomado como referencia el papel decisivo del impulso necesario de modelos acontecidos en el entorno de organizaciones y sociedades. Factores que pueden ser tan “internos” de la organización como en la fuerza de trabajo, donde sus demandas son el resultado de lo que está pasando “fuera” de la empresa.

Para comprender aun mejor es conveniente analizar las principales tendencias producidas en factores influyentes de la actividad en las empresas.

Las tendencias y cambios en el entorno de las organizaciones desde mediados de los años setenta se orientaron al trabajo de directivos influidos en ninguna época anterior por los negocios producidos en su entorno.

Se dice que para dirigir en condiciones contemporáneas el empresario tiene que dedicar la mitad de su tiempo en atender lo que está pasando “afuera” y la otra mitad a preparar y adaptar el trabajo de la empresa a lo que está sucediendo y se prevea en el futuro. Según Drucker,

…en las condiciones actuales y más en el futuro, una de las grandes habilidades que deben adquirir los directivos es recibir información desde el exterior; tiene que salir, analizar las percepciones que tiene sobre la economía, los mercados, los valores de los consumidores, su psicología. La actividad de las compañías y sus directivos principales en los próximos 15 años es desarrollar el suministro de información del exterior…

En épocas anteriores, el entorno era relativamente estable y más predecible en acontecimientos que podrían suceder, el directivo podía centrar más su atención “hacia adentro” de la empresa.

El micro-entorno, o entorno competitivo como también se le denomina, es un sistema de relaciones que desarrollan tipos de negocios donde se mueve la empresa. Los vínculos principales se producen con proveedores, clientes, competidores, instituciones gubernamentales, mercado en general y la comunidad donde radica la empresa.

Las fachadas cardinales que debe prestar atención la empresa son cambios en preferencias de los clientes, hacer posible la entrada de nuevos participantes con regulaciones que afecten las actividades del negocio, así como amenazas que incorporen productos sustitutivos.

Estos elementos podrá ajustar sus relaciones con proveedores y adoptar las medidas internas que corresponda. El macro-entorno es más general, las tendencias y cambios que se produzcan aquí afectan a todos los tipos de negocios. Por ejemplo, si una tendencia es la utilización del comercio electrónico, las empresas que no asuman esta forma de relacionarse con clientes y comercializar sus productos tendrán menos posibilidades competitivas.

Son muy importantes los factores principales del macro-entorno cuyas tendencias tienen impacto en el trabajo de empresas que van desde el entorno tecnológico, entorno económico, entorno social y hasta el entorno político. Más recientemente se ha venido incorporando el entorno del medio ambiente y aspectos ecológicos.

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