Afganistan

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Por: Miguel A. Jaimes N. (*) – M sc. Ciencias Políticas

Viernes, 26/06/2009 10:47 AM

Treinta años de intervenciones

Cuando a finales de los setenta, la hoy Ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) intervino el control político que se emprendió desde Kabul, los EE.UU. y Arabia Saudí empezaron a apoyar a los Muyahidines, esto a través de los paquistanís, Carter no desaprovechó el avance de los comunistas y centró todos sus esfuerzos en hacerlos comer el polvo del conflicto, para lo cual se propuso empantanar la guerra, con el más claro fin de crear otro Vietnam en la zona.

El tema de Osama Ben Laden ha sido utilizado para engañar a todo occidente, este siniestro personaje fue expulsado en mil novecientos noventa y seis por Arabia Saudí, trasladándose inmediatamente hacia el país de Sudan. Hasta allí fue perseguido por los saudís quienes se empeñaron ante esa nación para que igualmente fuera expulsado.

Entonces, Osama regresa a Paquistán y los gringos reclaman su extradición a lo que estos responden, dennos las pruebas y será juzgado por un tribunal islámico en cualquier país musulmán. Mientras esto sucedía, desmarcadamente sucedían los hechos separados del once de septiembre.

Conociendo el mundo el fatídico once de septiembre del dos mil uno a Osama Ben Laden, empezó a saberse al mismo tiempo la verdadera historia de este militar entrenado y al servicio de quienes emprendieron la expulsión de los rusos.

Después de diez años, exactamente en mil novecientos ochenta y nueve los rusos se retiraron de Afganistán, los EE.UU. hicieron lo mismo, dejando a paquistanís y afganos en un grave conflicto. Uno de los más graves problemas dejados por los americanos fueron los Muyahidines, a quienes después de utilizarlos, sus entrenadores los abandonaron.

Es así como dejan el escenario para la guerra civil que se avecinaba, constituido de la siguiente manera: la inteligencia paquistaní gravitaron con los muyahidines para atajar y reñir contra los marxistas, los paquistaníes apoyaron a cada uno por separado, es decir, a diversos señores encargados de administrar la guerra, pero por separado.

Una vez que Estados Unidos partió, los señores de la guerra, los afganos, se enfrentaron entre sí. Toda la nación empezaba a destruirse como fin de esta guerra civil. Fueron millones de refugiados quienes huyeron hacia tierras Pakistaníes, economía doblemente golpeada, tanto por la llegada de cientos de inmigrantes, como por los cuantiosos recursos invertidos en tratar de detener a los emigrantes barones de la droga que también empezaban a instalarse.

Bajo esta fórmula aparecieron los talibán, estudiantes surgidos de la generación más joven de estos refugiados. Su llegada al poder ofrecía a Estados Unidos y a Pakistán una oportunidad. Pero estos tres actores tenían, de hecho, intereses muy diferentes.

El mudo sigue su avance y las estrategias de mercado apuradas por los últimos movimientos geopolíticos avanza, cuando las fichas del tablero ajedrecístico se mueven, estos avances tienen un alto costo. Uno de estos nuevos pasos empezó cuando el Asia Central intentaba forjar su soberanía.

Inmediatamente Pakistán vio como su cardinal discrepante a la India, quien de paso era bastante poderosa por su ubicación estratégica y militar, aparte de los grandes adelantos tecnológicos y reconocimiento mundial por su avance en los múltiples Premios Nobel.

Pero la situación de este grande también era algo delicada. Entonces, para el impulso económico paquistaní manejaron a su antojo a Afganistán contra la India, y así quedaba abierto el acceso hacia los mercados del Asia Central. Con esto los beneficiados fueron hacia Afganistán, controlados ya por los talibanes.

Inmediatamente no se hizo esperar el interés por parte de los Estados Unidos, quienes se desbordaban en ansias por controlar los mercados y dominar las riquezas del Asia Central.

La consiguiente intervención de la compañía petrolífera estadounidense, la Unocal, no se hizo esperar y manifestaron abiertamente querer construir un oleoducto en la región. Pero para ello era necesario pacificar Afganistán.

Por último, el interés de los talibán era poner paz en el país e instaurar una revolución islámica, lo que iba en contra de los intereses de Arabia Saudí, que deseaba exportar la ideología islámica a Asia Central para debilitar a Rusia y controlar el gas en esta región. Entonces, apoyados por potencias extranjeras los talibán lucharon contra los señores de la guerra y tomaron el poder.

Pero el plan no les funcionó a los EE.UU. ¿Por qué?
Afganistán consta de disímiles grupos étnicos. Crecidamente encarnado en los Pastunes, quienes son casi un cincuenta por ciento de sus habitantes. Por otra parte están los Tayikos, los Hazaras y los Kazakos en torno a los cuales se articula la rivalidad entre los señores de la guerra.

Aun cuando existen otras minorías, los talibán son Pastunes quienes mantienen rasgos característicos, centrados en lo independientes. A estos, los Estados Unidos y Pakistán querían utilizarlos como mercenarios, pero los talibán tenían su propia visión. Además, los Pastunes no reconocen fronteras, por lo tanto las divisiones que separan Afganistán y Pakistán no son reconocidas. Esto llevo al fracaso el oleoducto proyectado por los EE.UU.

El resto de los miembros de la familia de procedencia Saudí, los Ben Laden, fueron protegidos y sacados de los EE.UU. antes de los ataques de septiembre, estos se constituían en un conglomerado de empresas petroleras conformadas en alianzas financieras sobre terrenos de Texas en sociedad con una singular familia petrolera: los Bush.

La familia Bush amasó con estos saudíes negocios mil millonarios en los propios terrenos de Texas en ultra alianzas petroleras.

Posteriormente, en lo que bien podría ser considerado como una “Estrategia de Separación”, Ben Laden y su equipo comienzan la gran marcha hacia las montañas Afganas y desde allí desarrollan una guerra de guerrillas, ataques, destrucción de monumentos patrimonios de la humanidad. Estas son las mismas tácticas que los EE.UU. han desarrollado contra múltiples expresiones culturales, cuando se inició el bombardeo contra Irak, las primeras bombas caían sobre las universidades y sus museos, posteriormente lo que quedo de ellos fue saqueado sin ningún remordimiento histórico ni patrimonial.

Las fuerzas de la OTAN son los mismos EE.UU. Cuando hay grandes créditos, las bombas van a parar a los soldados americanos, cuando estos meten la pata, entonces es la OTAN y esta se presta para esto, siempre lo han hecho así.

Cuando un hombre con poder y representante de una súper potencia está al frente de la guerra y de paso les dan instrucciones unos comandantes que les dicen, “mientras seas más cruel, más dinero y medallas tendrás”, entonces empiezan a bombardear a campesinos en sus campos, manejando sus vehículos, o quienes conducen una vieja carreta con sus recuas, nada se les escapa, templos, mezquitas, matrimonios, funerales, bautizos. Estas son unas de las razones que a la fecha de escribir estas líneas en Irak en seis años ya han liquidado al tres por ciento de su población.

En el año 2001 vinieron las Torres Gemelas y la declaración de guerra al terrorismo personificado en Ben Laden, a quien nunca consiguen, a pesar de los feroces bombardeos contra las montañas Afganas.

Cuando los Talibanes toman el control de su capital Kabul y ejercen un control absoluto por todo su territorio, inmediatamente comienzan a aplicar tremendas penas a quienes desarrollaban todo el proceso de la Adormidera – La Heroína – destruyendo todo su proceso desde la producción, procesamiento y distribución internacional.

Hoy día esta estrategia cambió, aceptan la siembra de amapola, pero no su procesamiento, ésta da más dinero sembrarla que tosas las hortalizas juntas.

Con la invasión de los EE.UU. ahora el 90% de este estupefaciente de alta peligrosidad es distribuido por el mundo. ¿Entonces quien controla el narcotráfico y las rutas de distribución? Pues los mismos que tienen invadida a Afganistán en conjunto con la OTAN.

Esta es parte de la historia originada desde el dos mil uno, la cual fue emprendida por los EE.UU. y sus aliados sobre tierras afganas, y la misma lleva por nombre: Operación Libertad Duradera.

La historia de Afganistán debe verse en la misma correlación que la de Irak, estas dos guerras no están separadas, son juntas, ambas creadas por el control para el posterior aprovisionamiento de gas y petróleo por parte de los maestros creadores de los oscuros conflictos: los Estados Unidos.

Es imposible hablar de Afganistán si no analizamos igualmente a Irak, son dos guerras interrelacionadas, juntas, esclavas una de la otra, las dos amasadas con sangre por las temibles manos de los EE.UU. No nos olvidemos de la masacre de Faluya en Irak, una de las más crueles, donde exterminaron hasta a los perros
de la ciudad en venganza por el ajusticiamiento de tres mercenarios.

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http://www.aporrea.org/internacionales/a80821.html

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